El sesgo de género existe en el dolor

El dolor crónico en mujeres tiene un diagnóstico generalmente tardío

Las mujeres sufren más dolor crónico, pero los sesgos clínicos provocan retrasos diagnósticos, infradiagnóstico y tratamientos menos adecuados.

Cuando el dolor de las mujeres tarda más en ser escuchado

El dolor crónico afecta a millones de personas, pero no se diagnostica ni se trata igual en hombres y mujeres. Diversos estudios muestran que las mujeres presentan dolor crónico con mayor frecuencia y durante más tiempo, y sin embargo tardan más en recibir un diagnóstico adecuado.

La prevalencia de dolor crónico es al menos el doble en mujeres que en hombres. Algunas enfermedades especialmente asociadas al dolor son más frecuentes en ellas, como la fibromialgia, la migraña, la artritis reumatoide, el síndrome del intestino irritable o el dolor pélvico crónico. A pesar de ello, muchas pacientes siguen encontrando dificultades para que sus síntomas sean evaluados con la misma rapidez y precisión que en otros casos.

Una de las razones es la presencia de sesgos de sexo y género en la práctica clínica. En ocasiones el dolor de las mujeres se interpreta con mayor frecuencia como una manifestación emocional o psicológica, lo que puede retrasar pruebas diagnósticas o tratamientos adecuados. Este fenómeno, descrito en distintos ámbitos de la medicina, contribuye a que algunas enfermedades se detecten más tarde o se infradiagnostiquen.

El dolor crónico también tiene características distintas según el sexo. Las mujeres suelen presentar un umbral doloroso más bajo y una mayor sensibilidad al dolor, además de una mayor probabilidad de que el dolor agudo evolucione hacia formas crónicas. Factores hormonales, biológicos y sociales pueden influir en estas diferencias.

Estas desigualdades tienen consecuencias directas sobre la calidad de vida. Las pacientes con dolor crónico consultan con mayor frecuencia a los servicios sanitarios, consumen más analgésicos y refieren un mayor impacto del dolor en su vida diaria, en su actividad laboral y en su bienestar emocional.

Comprender estas diferencias es clave para mejorar el diagnóstico y el tratamiento. Los especialistas señalan que integrar la perspectiva de género en la investigación y en la práctica clínica permite avanzar hacia una atención más precisa, equitativa y adaptada a las necesidades reales de las pacientes.

Además, muchas pacientes relatan haber pasado por múltiples consultas antes de recibir una explicación clara a sus síntomas. Este recorrido sanitario prolongado no solo retrasa el diagnóstico, sino que también aumenta la frustración y la sensación de no ser escuchadas dentro del sistema sanitario.

Por este motivo, cada vez más especialistas insisten en incorporar la perspectiva de género en la investigación y en la práctica clínica. Reconocer estas diferencias permite mejorar la precisión diagnóstica y ofrecer tratamientos más adecuados a cada paciente.

Atención primaria, clave para reducir las desigualdades

El dolor es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria. Las personas que padecen dolor crónico acuden al médico de familia con mucha más frecuencia que quienes no lo sufren, lo que convierte este nivel asistencial en un punto clave para mejorar el diagnóstico y el tratamiento.

Los médicos de familia desempeñan un papel fundamental en la detección temprana del dolor persistente, la evaluación de sus causas y la coordinación del tratamiento. Su enfoque biopsicosocial permite valorar no solo los factores físicos, sino también los emocionales y sociales que pueden influir en la experiencia del dolor.

Desde las sociedades científicas se insiste en la importancia de reconocer los posibles sesgos de género en la atención sanitaria. La formación de los profesionales y la adaptación de guías clínicas que tengan en cuenta estas diferencias pueden contribuir a mejorar la precisión diagnóstica y la calidad de la atención.

También es importante reforzar la investigación que incluya de forma equilibrada a hombres y mujeres en los estudios clínicos. Comprender mejor cómo influyen los factores biológicos, hormonales y sociales en la percepción del dolor permitirá desarrollar tratamientos más eficaces y personalizados.

Avanzar hacia una medicina más sensible a las diferencias de género no solo mejora el manejo del dolor, sino que también contribuye a una atención sanitaria más equitativa.

Señales de alerta del dolor crónico

Dolor que dura más de tres meses o reaparece de forma constante.
Dolor que limita actividades diarias como trabajar, dormir o caminar.
Necesidad frecuente de analgésicos para poder continuar con la rutina.

Por qué se retrasa más en mujeres

Algunas enfermedades dolorosas son más frecuentes en mujeres.
En ocasiones los síntomas se interpretan como emocionales o psicológicos.
Esto puede retrasar pruebas diagnósticas o tratamientos adecuados.